​​Paz Seeker 

​​¿A usted le gustan los conflictos? 


¡La mayoría de la gente diría que no!  Los conflictos toman mucha energía, mucho tiempo y pueden hacer la vida muy difícil.  Lo peor es que si hay un conflicto entre dos personas que no se soluciona o cambia, puede empeorar y es generalmente lo que ocurre.  Puede dañar relaciones para siempre ya sea que ocurra en el trabajo o en la familia si no se aborda de manera constructiva.

Y es verdad que un conflicto puede ser abordado de una manera constructiva pero no es fácil cuando una persona está en medio de un conflicto.  Estudios de los conflictos muestran que siguen un ciclo de desarrollo y a menudo la gente en medio de un conflicto dice o hace cosas que normalmente no haría o diría.   ¿De dónde viene este conflicto que separa dos personas que se agradaban o amaban anteriormente? Y, ¿podemos decir que cada diferencia de opinión es un conflicto?  

En cada relación hay reglas explícitas e implícitas de como conducirse o interrelacionarse.  Pero nada ni nadie se mantiene sin cambio  para siempre y cuando una persona cambia puede crear  tensión en una relación que tiene reglas previamente aceptadas.  Para que esta tensión se desarrolle en un conflicto se necesita que:

  • Se detone cuando una persona dice o hace algo que cruza la frontera de las reglas explícitas o implícitas que fueron aceptadas hasta ahora
  • Que haya cólera y un sentimiento de traición (expresados o no) por una persona o las dos
  • Que dentro un tiempo (no definido) no haya una reparación (que indica a la otra persona que la relación es siempre importante)
  • Esta situación dure por cierto tiempo.


Cuanto más dure una situación conflictiva, más enraizada se vuelve. En el trabajo un conflicto puede dar como resultado una gran pérdida de productividad, y en las familias un conflicto puede separar personas por generaciones.  A menudo las participantes de un conflicto terminan en un tribunal o con una queja delante del comité de la empresa que son también procedimientos costosos en tiempo y recursos, y que ponen el poder de decisión en manos de un juez o de otras personas.

Antes de llegar a este punto, hay mucha evidencia que muestra que mecanismos alternativos para solución de conflictos pueden ayudar y yo propongo dos: la mediación y ‘coaching’ de conflictos.

La mediación:

La mediación es un proceso en el que un tercero neutral (la mediadora) ayuda a la comunicación entre dos o más personas o grupos para ayudar a restablecer una comunicación directa.  La mediadora no tiene ningún poder de decisión y no da consejos sobre quien tiene ‘razón’ o cual solución sería la ‘mejor’.  Sus opiniones no son importantes (fuera de indicar a ella misma donde tener cuidado de no influenciar).  La mediadora es independiente en que no puede tener ningún interés personal en el resultado y debe aceptar a todos los participantes como sean, sin juicio.

La mediación es un proceso voluntario: los participantes deciden por y para ellos mismos si entran en la mediación, de lo que van a discutir en la mediación, si continúan con la mediación, o si están de acuerdo o no con las soluciones propuestas por los otros. La mediadora controla el proceso pero hay una regla de no violencia  física y verbal a la cual los participantes deben adherirse para que funcione.

La mediación es un proceso confidencial: La mediadora no puede divulgar a nadie lo que se dice en mediación y normalmente, las informaciones compartidas en mediación (que no eran compartidas o conocidas antes) no pueden ser utilizados en un caso judicial.  (La unica excepción sería la información relativa a danos a menores o personas mayores, segùn lo exige la ley) 

Y la mediación es un proceso que se enfoca en preservar las relaciones, en vez de ser un proceso adversarial como muchos casos en el tribunal.

Pero, ¿qué hacer si la otra persona no quiere participar en una mediación?

Coaching de conflictos:

A veces es posible cambiar la dinámica de la situación conflictiva si solamente una persona cambia algo.  Eso no quiere decir que una persona se aferra simplemente a lo que la otra persona quiere o dice.  El hecho de analizar la situación de conflicto con un ‘coach’ de conflictos puede ayudar una persona a ver lo que hace si mismo que promueve el conflicto y a identificar maneras de actuar que cambian la situación conflictiva.

El coach de conflictos (como la mediadora) es una persona tercera neutral que no toma parte en el conflicto.  El coach no da consejos sino acompaña al coacheado  en una búsqueda de llegar a objetivos definidos por sí mismo a través del análisis de la situación conflictiva, evaluación de alternativas  para llegar a sus objetivos y una preparación para promulgar la alternativa seleccionada por el coacheado.  Coaching de conflictos generalmente puede lograrse entre 3 a 5 sesiones semanales de una a dos horas.

Para más información sobre la mediación o el coaching de conflictos por favor póngase en contacto conmigo.